Una vez me dijeron que el Diseño es la herramienta de comunicación más potente que existe. Porque el cerebro recuerda mejor y más rápido las imágenes que los textos. Porque las relaciones entre Diseño e idea son duraderas (¡rápido! ¿de que color es un Ferrari? ¿Y un Lamborghini?), y porque el Diseño, por muy bueno que sea, siempre aparecerá como el hermano pequeño y delgaducho del Arte. Y así debe ser.